lunes, 28 de marzo de 2011



Hoy. Han pasado cuatro días del 24 de marzo, día que para mí se multipica y siempre es 24 de marzo. Mis motivos son simples y sencillos, tan simples y sencillos como lo son recordar el atropello a la civilidad...Pero también tan complejos como para no olvidar.

Mi cabello se ha puesto cano, cosa que disimulo con tinturas, mi cuerpo ha envejecido, mis ojos ven mucho menos y mis oídos están bastante sordos. ...Pero... vivo... tengo mis hijos también vivos y mis nietos estudiando. Falleció mi esposo por enfermedad, ésa que no perdona y mi idea de la vida adquirida por obra de la naturaleza no cesa de pensar, cavilar, encomiar la actitud de Madres, Abuelas, Hijos, Hermanos, Familiares y Amigos de aquéllos que quedaron en el camino o los que quedando no pueden olvidar lo sucedido a partir de las horas nefastas que asolaron mi Patria toda.

Y en estas cavilaciones voy cada año y los que me resten, con un abrazo que cobije a todos y expresarles mi orgullo por no haber bajado los brazos jamás, sin venganza y con honor.

Están en un rincón de mi corazón.

X LA MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

6 comentarios:

Eliane dijo...

Sonia: Si yo también estoy siempre con ellos en pensamiento!
Te mando un gran abrazo

Sonia Cautiva dijo...

Nos une lo mismo, hormiguta viajera. ¿Por dónde habrás andado ahora?
Un abrazo y un beso. ¡Qué lindos fueron los días de Bialet!
Sonia

Hilda dijo...

Así, que no muera la memoria, que cuando olvidas la historia la condemas a repetirse.

Leandro Von Aschenbach dijo...

Eres un ejemplo. Memoria, y Nunca Más.

josé dijo...

cada vez es más grande el esfuerzo que hay que hacer para convencer a quienes aún con las atrocidades acaecidas, siguen reivindicando a los genocidas, que también tienen patrimonio común con los medios de prensa que impulsan los recuerdos de los viejos crímenes. No hay que callar y repetir hasta el cansancio el discurso por la vida.

Sonia Cautiva dijo...

Gracias amigos. Sé que somos muchos.
Podremos discrepar las posturas o gustos políticos, pero respecto del robo de un niño, uno o más vejámenes a mujeres atadas en camilla o a hombres indefensos o el empalamiento, submarinos y demás torturas, en eso sí que no.
Aún debe primar la razón y en ello confío.
Los abrazo