miércoles, 16 de diciembre de 2009



VIAMONTE Y CALLAO. MEDIACIÓN

La rodilla me dolía como la noche del accidente, allá por mayo, en el tren de Córdoba a Buenos Aires. Nos caímos María Luisa y yo, ella en el baño “como una tortuga”, insiste, y yo en el ante baño, de rodillas, a modo de monja en oración. El tiempo fue interminable desde las 22 horas en que acaeció el infortunio hasta las 10 del día siguiente en que arribamos a Retiro,.
Hoy, a siete meses, salía de” la mediación” con el Ferrocarril, dolorida y enojada. Me había desencontrado con la abogada, yo llegué tarde. Bronca, impotencia. Me atendieron las mediadoras cuya explicación fue que no considerara que a la otra parte le interesarían mis perjuicios, sino que allí se peleaban cifras. ¡Qué le importaba al Ferrocarril que yo apenas pudiera caminar cuatro cuadras, no lateralizara la pierna a derecha ni a izquierda, me punzara al ascender o bajar de un coche o colectivo, que tuviera miedo de viajar en micro y menos en tren!
Ya en la calle, con un cúmulo de enojos y a punto de estallar en llanto, ahí nomás, se cayó alguien adelante mío. Corrí el metro que me distanciaba, un flaco, morocho, pelado, con las piernas entrelazadas, más joven que yo, era él.
La mujer que lo acompañaba no podía con sus paquetes y bolsas de radiografías. Me agaché como pude, levanté su cabeza para verle la cara y él haciendo pucheros lloraba como un nene. Le inquirí si podía decirme dónde le dolía. No contestó. Insistí. La mujer dijo que no hablaba.
Lo tomé de la barbilla, le pregunté ¿aquí? ¿acá? Sólo lloraba.
Lo sentaron en una silla en la puerta del garage en que se había caído y luego en un taxi.
Le estampé un beso en la mejilla y le dije al oído, no va a ser nada
Caminé las tres cuadras que quedaban hasta Corrientes y esta vez sí que mis ojos lloraron.
Me pareció que el dolor en la rodilla había cesado, que la mediación y el Ferrocarril no me importaban y que Viamonte y Callao estaban desiertas
..

miércoles, 9 de diciembre de 2009

ETERNIDAD PARA UNA DIOSA




























La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo”.

“En la medida en que el sufrimiento de los niños esté
permitido, no existe verdadero amor en el mundo”.


Isadora Duncan

Veo el mar. Puede ser que hoy me visite - ¿Ya estás aquí, Dora?...Hay otro sillón como el mío de forma que estés cómoda. Pienso mucho en vos en estos días. Nuestras pláticas nos ennoblecen. Despiertan lo que aún pretende estar aún dormido. Estos encuentros nos retrotraen a la infancia, a nuestra vida toda ¡No! No hace falta que insistas en que adopté Isadora en lugar de Dora o Ángela. ¿Acaso no lo aprobás todavía? Quiero creer que sí, a pesar que tu gesto infiere lo contrario.
En su entresueño Isadora retiene un pálido beso con dulzura y continúa ¿quiénes somos ¿no somos Isadora, Ángela, Dora? Dora responde, tu signo es mi signo, tu destino el mío, envuelta en un velo difuso confundido en el cielo profundo y la arena mansa.
Isadora, se acomoda en su poltrona, arrebujada en su chalina bordada, en un halo de magia, seductora tan igual a ella, tan revolucionaria y tan cansada.
Ella, la diosa, se ensueña….Mozart…Schuman…Schubert…transportada al mundo de la infancia de aquella soledad en movimientos fluidos emanando en libertad sus emociones intrínsecas de niña en la búsqueda y agrega displicente, estoy cansada, mas no vencida. Esa busca de la libertad que alcanzamos, es el soplo del aire puro que nos llega a las dos desde la majestuosidad de este mar infinito.


En el ensueño recita una, “mi pobre cerebro ha enloquecido más de lo que nadie puede saber”.
¿No es mío eso? felina exclama Isadora dejando que la brisa marina acaricie sus cabellos y con los brazos al cielo, juntas irrumpen en las olas que vienen del abismo.
¿Acaso el romper con los cánones, en el descubrimiento del dolor y la muerte en oposición a la danza de los héroes, duendes y brujas no fue nuestro destino? Su voz resuena alta en el espacio, ¡hemos sido libres! ¡libres de toda libertad!

Los héroes, duendes y brujas en boca de Isadora, provocan letargo de túnicas vaporosas, cuerpos apenas cubiertos, pies, piernas desnudos en voluptuosidades alucinadas.
Corre, corre, corramos, vuela hermana, amiga, gemela, mi sombra. Corramos. Somos las núbiles Isadorables, ¿las recuerdas? Rememoremos esta vida única, irrepetible. Corre. Vuela, volemos ¿oyes a Schubert? Mamá toca el piano con Isabel y vos y yo, únicas, inseparables, hermosas bacantes, explayemos nuestras almas inmortales. Dejemos que la primavera sea el motor de nuestros movimientos. Sintamos el placer.

En un abrazo, las Isadoras, Dora, Ángela, abandonan sus cuerpos con encanto inmortal y confirman al unísono " danza es sentir, sentir es sufrir, sufrir es amar. ¿Amas, sufres, sientes? ¡Entonces danzas! "

Declina la tarde. Isadora queda con la mirada a lo lejos. Dora, Ángela, Isadora se han ido.
Permanecen las imágenes, las voces de Dreide y Patrick desde el profundo Sena musitan en susurro, mami… fuiste la más grande…
Isadora con levedad de diosa responde, ¿ella o yo?


LA CHALINA DE ISADORA

Cuello inquieto

envuelto en seda

quédate no te muevas.

¿No ves que la anilla pretende lastimarte?

¿No ves que el aura cruel

aprieta más y más?

Cuello tierno

has sido lastimado

junto a la dueña del espacio

con alas en los pies.

Adieu mes amis. Je vais à la gloire”


LA NIÑA DE LOS CABELLOS DE LINO


Flotan al viento

leves hebras,

emergen sutiles

enmarcan su cara bella.

Los ojos redondos muy negros

muy negros...

...y el viento trae aroma de lino.


¿?

Mientras el aire

envuelva mi doliente cuerpo

y el temor se ensañe

hasta la sima

seguiré buscando

en lo profundo, ahí

donde pretendo cobijarme

para desentrañar el misterio, los misterios,

el interrogante de la vida misma.

El saber por qué se sufre, por qué

se llora

y vivir....


CHISPORROTEO


El fuego chisporrotea

su calor tibio invade
arde cual Dante en el infierno.

Fuego, el otro, el de adentro

aguarda vanas ilusiones,
obnubila los sentidos,

las penas decrecen.

Fuego al fin

ardor ardiente

colores mil,

destino asaz.

¡Ah Isadora! diva inmortal. Mujer de otras galaxias. Ezquisitez, esbeltez en cuerpo de privilegios inimitables.
Hacedora del movimiento en libertad absoluta.
Pionera de la vida libre.
¡Cómo superar tu ejemplo!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

HONDURAS

29 de noviembre de 2009

¡Hombre!...Zelaya es historia....
...Zelaya ya estuvo...es pasado...


Porfirio "Pepe" Lobo

¿Qué clase de personaje es este "Lobo" que ni siquiera se identifica al animal con su apellido? El lobo animal no agrede.


EE.UU lleva siglo y medio fabricando dictaduras militares en América Latina.
Eduardo Galeano

Es un simulacro. Una parodia de elección.
Cristina Fernández

¿Dónde están los observadores de la OEA?
Manuel Zelaya

Arrestos, detenciones. represión policial.
Amnistía Internacional

¿Qué le espera a América Latina?

martes, 1 de diciembre de 2009

LOCAS HORAS DE AMOR


Locas horas huyen desaforadas en carrera acelerada. Activan la marca del tiempo con insolencia inaudita.
Las locas horas no quieren detenerse, impertinentes cumplen su misión original. La negativa a su pedido es inexorable. No entienden, no saben, no comprenden.
Él suplica, echado, en ocasos pintados de raso, inmerso en mullido asiento de pana, en obsesos delirios que no cesan. Él sueña con la muñeca bravía dotada de dones que de la forma más sutil la embellecen. Él sueña con sus ojos de jade que brillan en el sol y en la penumbra, suspira por su pelo lacio broncíneo que bordea el óvalo nacáreo con la flor rubí permanentemente en la puerta de los marfiles rectilíneos. Él la ve en su quimera de divagues, cardúmenes en plena migración a la búsqueda de dónde ir. No hace más que enloquecerse.
Su locura tiene la paz de la aurora boreal, el silencio de los templos del Himalaya, el mutismo de los cementerios. Ese gemir de su alma en sordina de las cuerdas que aporrea, lo aturde hasta la anestesia del quirófano, que lo disecciona en miles de células, millones de núcleos, trillones de nucleolos.
Él ya no es él. O sí, es él. Él es Alberto.
Alberto, archivista, recopilador de historias y ella, la diosa Luciana (¿habrá otro nombre más musical?), Luciana. Luciana es la Jefa de Redacción.
- Alberto ¿podés alcanzarle a Rodrigo el microondas a la salida? Nos completa la cocina.¡ Se pasaron en la oficina!. ¿Sí? Gracias Albert, vos siempre tan buen compañero. Cuando volvamos del viaje les haré una buena cena en casa. Los regalos de casamiento equiparon la casa.
…Los signos romanos de su muñeca, (la de su brazo)…sube la vista al adminículo blanco del escritorio de números arábigos que le hacen pito catalán ¿o ve mal? El tic tac que resuena tras el vidrio medio sucio en la pared frontal, entre Borges ¿ le hace un guiño? y Galeano con su gorra, marcan la inexorabilidad de las locas horas de amor.

martes, 20 de octubre de 2009

ISOLDA SIN TRISTÁN

Escribía por las noches. La soledad y Wagner, ¿Isolda o Mathilde?¿Vivian o Claudia? invadían sus oscuridades. Baremboim atacaba y ella, con las dos, Isolda y Mathilde a la espera del amado Tristán entonaba “la muerte de amor”, ¡oh Liebested! decía, ¿decían? La única o casi única palabra que conocía del alemán. Con el magnetismo y la voz de Waltrad Meier, esa mezzo alemana que en 1980 la había deleitado en el Colón, en una de sus escapadas de incógnito, vestía a las heroínas de sus cuentos y de su última novela del amor deseado. No dudó en llamar a su novela “¿Quién eres?“.

Tenía éxito en sus escritos. Eran bien vendidos y muy leídos. La reconocían como “la escritora misteriosa”. Nadie sabía cómo eran su rostro, el cuerpo y jamás lo sabrían, decía ella. Sólo Claudia la conocía, su intermediaria, su todo desde el accidente del que se recuperó a medias. Era su apoderada, la que por sus manos pasaban los trámites de las editoriales.
Vivian – Isolda, transcurría sus horas en su bungalow de Tigre frente a la computadora, leía y escuchaba a…Wagner. Wagner y su Tristán la transportaban al mundo al que arribó y aceptó en principio muy a pesar suyo, pero hoy era su razón de ser.
El día que la Editorial M.C. le propuso una entrevista se negó y así hizo tantas veces como insistieron. Las llamadas telefónicas la alteraban cada día más.


Tomaba un té con Claudia ¿Mathilde? Terminadas las cláusulas para la edición de la novela, la miró. Decidió que fuera en lugar suyo. Claudia se rindió por su persistencia y aceptó reemplazarla.
En la entrevista, ante el interrogante de que no se diera a conocer nunca, la chica se excusó admitiendo una timidez no resuelta. Sobrevino una invitación radiofónica y luego una televisiva.
Vivian – Isolda la dirigía progresivamente en forma total. Qué decir, cómo opinar, cómo vestirse. La joven llegó a adquirir la personalidad de “la escritora misteriosa”.
Cambió sus conceptos intrínsecos. De ser una creyente pasó al ateísmo, su piedad acostumbrada por una crueldad definitivamente arbitraria. El común alboroto de sus papeles y notas se convirtió en orden exquisito, la mirada altanera tomó la languidez de las gacelas en pena.

Transfiguró su apariencia. Ya no más displicencia en el vestir, ahora la sobriedad de los trajecitos con blusas bordadas y lazos conformaban su nuevo vestuario.
Claudia pasó a ser Vivian, que para Vivian era Mathilde.

Unas manos colocaron la versión de siempre en el centro musical que inundaba el bungalow de Tigre.

La muchachita se miró al espejo y no se reconoció.

“Se investigan las huellas de un CD hallado y se trata de identificar el cuerpo de la mujer que yace en la bañera del departamento de Tigre”

Es el portal de los diarios de hoy.

martes, 13 de octubre de 2009

Hoy es martes 13 de octubre, ha pasado el 12 y yo he recordado el día 11, porque es el que tengo en cuenta para recordarles a mis nietos el por qué. Y para ello cuento con otros como yo para revisionar esa historieta de Astolfi y unos cuantos más.

Cuento con escritores, profesores, padres, abuelos, que no se han quedado con los relatos pseudo bíblicos del mayor genocidio que ocurrió, allá por el 1400, cuando los piratas de entonces y de siempre, arribaron a la benemérica "Indias".

Más textos sobre el último día de los pueblos originarios
El Inca vive

Ella lo atendió como lo hacía con todos. Con la mirada a los ojos del otro, fuerte, blanda, comprensiva a la vez. Estaba acostumbrada a la tez morena, al olor de la leña o el carbón que salía de las ropas inimaginablemente limpias y planchadas, a su trato amable y el de los que venían a la consulta. Siempre primaba el buen gesto, porque ella siempre se adelantaba con una sonrisa.
Yo lo había detectado un día, sentado en un pilar, mirándose las manos, las zapatillas que pedían otras y con esa tristeza en los ojos brillantes que dan la pobreza y el hambre.
Poco fue lo que pude saber del encuentro, por ética, pero sí que quería estudiar. Supongo que contaría alrededor de 18 años, indocumentado y vivía no en el barrio, ni en la villa. Él estaba detrás, en la quema, sobre las ratas, donde las casillas no tienen número.
¿Cuánto podía esa mujer joven, con el beneficio de haber estudiado, hablarle de Freud, Lacan, del psicoanálisis, que sé que emplea como las condiciones lo requieren.
Me quedé en el prólogo que me refirió de la consulta, porque con ella y su conducta no hay acceso, justamente por principios. Mas en mi versión, imaginé su desolación. La de ella por no responder con las soluciones necesarias y la de él o los demás que los desespera por llegar a algún lugar, mientras la vida pasa al lado de ellos, con, “negro de mierda”,” ¿ por qué no trabajan”? ¿A qué vienen? ¿Por qué no se quedaron en su provincia, en su país?
Y entonces como suelo recordar a menudo, pensé en mis abuelos catalanes ricos, que vinieron porque no acordaban con la política española y en los otros, italianos, que desembarcados igual que ellos en tiempos de guerra, sabían de comer cucarachas o nada.
¡Cómo cambió la mirada hacia los inmigrantes de otras épocas con respecto de los de ahora! ¡Cuánta exigencia! ¡Cuánta indiferencia! ¡Qué discriminación incomprensible!

Tomé las palabras del escritor y sociólogo Mario Margulis “…si yo me permito ver al otro ( y el medio social lo hace posible), si cultivo una manera de relacionarme con el mundo que me permite ver al otro y reconocer al otro en su variedad, en su diversidad, en su diferencia conmigo, con mi medio, con mis costumbres, con mis pensamientos y estoy abierto a reconocerlo ( no lo menosprecio, no lo simplifico, no lo reduzco ) y lo acepto como diferente pero con iguales derechos; no lo reconozco benévolamente, condescendientemente, sino que lo reconozco como un semejante con igual dignidad que la mía, y aspiro a una sociedad donde esas diferencias se puedan desarrollar y legitimar, en ese caso, contribuyo a generar las posibilidades para un propio desarrollo”.

Retorné al joven y no me animé a preguntar por él, ya que la consulta es confidencial e imaginé los ojos profundos, lustrosos, el hablar, los modales delicados y reverentes venidos del Inca y tuve vergüenza
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http://cruzagramas.com.ar/2009/10/once


miércoles, 9 de septiembre de 2009

La Tecl@ Eñe: El Estado y sus relatos/ Todo lo que pidas/Sebastián Olaso

http://lateclaene.blogspot.com/2009/09/el-estado-y-sus-relatos-todo-lo-que.html

Tan perfecta la visión, el recuerdo, las actitudes, hasta lo que pareciera implícito y no lo es. Un gusto leer lo que está escrito como una desea y piensa.
rebueno el texto. Gracias. Sonia

viernes, 28 de agosto de 2009

EL VENTANAL



El día transcurrió en ires y venires. Llegó la noche y ésta se transformó en figuras deformadas en contorno y contenido. Circulares, ovoideas, estrictamente rectangulares. La disociación aparecía en el contenido. Las sombras y los miedos la inundaban hasta sumergirla en la desesperación. Su cuerpo sufría transformaciones diametralmente opuestas. Pasaba del paroxismo al estasis. No había lugar de él que le perteneciera. Sentía que dejaba de ser. Persona. Humana. No era locura. Eran la piel y los huesos que la llamaban, pedían, urgían.
Hubo paz. ¿por qué perdería su dominio? Tenía miedo. Definitivamente, era miedo. La invadía a punto de creer llegado el fin. Al fin, le temía. No concebía el fin, no lo aceptaba y esa no aceptación la consumía.
La mujer, repetidamente pasaba las noches atrapada a la espera del fin que la reconciliara con sus miedos eternos como el tiempo. Y, cada noche, cada día , …una más… uno menos.
El ventanal hacia el jardín, se abrió de golpe. Refregó sus ojos. Los primeros rayos del sol la cegaron. Se había dormido profundamente. Hacían días que no había reemplazo. Se higienizó rápido. Recordó que debía darle la medicina al pequeño internado de la cama 9.
Comenzó el día de tantos como quería transitar los suyos. Sin miedo.

miércoles, 22 de julio de 2009

En este blog tengo escrito un cuento simple, sencillo, más bien, vulgar, en donde relato las peripecias de una mujer ante su actor preferido, producto de sus ensoñaciones.
Encuentro luego, en el blog de un escritor, de ésos que se leen para gozo y beneficio y me causa una satisfacción enorme por la calidad del artículo y porque colma lass expectativas de la tontuela de "mi cuento".
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"Los hombres han de tener paciencia para salir de este mundo,,,
tanto como para entrar en él: todo es estar maduros. ”..

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William Shakespeare escribió íntimamente convencido de que debía poner cartas arriba todas las crudas pasiones humanas. Era alérgico a todos aquellos antígenos que no tuvieran que ver con las relaciones de los personajes, con los conflictos en carne viva.
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Nuestro querido Alfredo Alcón va en ese camino. Tal vez, nos quiera poner en alerta con un Rey Lear que nos muestra la multiplicidad del ser, de cómo los seres humanos se desdoblan y sus situaciones vividas (y buscadas) modifican su comportamiento..
De toda la obra de Shakespeare, Lear es el personaje más complicado y el que contiene los elementos más densos acerca de la condición humana. El más sibilino y contradictorio de todos. Nadie pudo aún decir cuál es la propiedad esencial de su talante. Es casi inclasificable. Si nos fijamos de cerca, el Rey Lear puede expresar una reflexión sobre la vanidad, sobre el poder, sobre la codicia, sobre la lealtad, sobre la piedad, sobre la vejez, etc. Sin embargo hay una ponderación sobre cada una de ellas y sobre todas a la vez. Es un personaje con un sino plural. .
Y éste es el desafío más grande que tendrá Alfredo Alcón sobre la escena: resolver en un mismo escenario la diversidad de sentimientos y turbulencias de los seres, que a medida que avanza la obra, van surgiendo como desde la profundidad de una caja china para enturbiar el raciocinio. .
La genialidad de Shakespeare es haberse parado en un punto equidistante, pero a su vez unificador, de todas las pasiones del hombre..
¿De qué trata la obra? No lo sabemos. .
La humanidad se ha mirado a sí misma infinidad de veces y aún no sabe de qué materia está hecha ella misma..
Quizá Alcón también esté a la búsqueda de esa alegoría..
No es cosa menor ayudarlo.
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En su texto original de 1623, “El Rey Lear” empieza como un cuento de hadas y termina como una desesperada tragedia donde se enfrentan la inocencia y el crimen, el amor y el odio, la riqueza y el despojo..
El anciano rey de Bretaña quiere retirarse y dejar la dirección del reino para poder vivir tranquilo sus últimos días. Para ello decide repartir sus posesiones entre sus hijas y ponerlas a prueba, en la medida en que cada una de ellas le demuestre su afecto y le exprese cuánto lo ama..
Las dos mayores se deshacen en ostentosas demostraciones de falsa retórica y le dicen al padre lo que éste quiere oír, no lo que ellas sienten. Cordelia, llena de sentimientos nobles, abrumada por tanta hipócrita elocuencia, responde austeramente, dice: “Amo a mi padre según el deber, ni más ni menos. No tengo más nada que decir”. Entonces Lear, creyendo que su discurso es pobre, en un arrebato de furia, la deshereda diciendo “nada es igual a nada”, y la entrega como su esposa, sin dote, al rey de Francia, para no desear verla nunca más. Y divide el reino entre sus dos hijas mayores, Goneril y Regan, con la condición que, en adelante, le brinden hogar y escolta (cosa que ellas nunca cumplen). .
El conde de Kent, que ha presenciado la escena, intercede por Cordelia a la que cree injustamente tratada por su padre. Pero esta acción le costará el destierro a Kent. .
El Rey Lear en vez de entregar el poder a los mejores, lo entrega a quienes lo adulan y le prometen fidelidad. Su contradictoria actitud de no ofrecer a su hija menor lo mismo que a las otras, viéndose así determinado por lo personal-pasional, lo lleva a la cultura medieval y no a la llegada niveladora del dinero capitalista. Su pasado pleno de injusticias le impide ser magnánimo. .
Goneril hospeda a su padre pero decide quitarlo de en medio despidiendo a los 50 hombres del propio rey y ordenando a su servicio que lo traten como estorbo.
Sintiéndose desestimado, Lear va en busca de su segunda hija Regan y el esposo de ella por quienes es igualmente maltratado. Entonces es obligado a vagar sin techo en medio de una tormenta, con la única compañía de su bufón y la del fiel conde de Kent, mientras va creciendo en él la locura por haber perdido el amor de sus hijas. .
Cuando el rey abdica y se retira es despojado por sus hijas mayores. Allí se despiertan todas las ambiciones políticas. Entonces Lear se enfrenta con la crudeza de todo aquello que es capaz de ocultar el elogio interesado: la mentira, la falsedad, la traición. .
Aparece la locura, como resultado de la alteración de la lógica humana, mientras la tormenta acelera el estado de conciencia de Lear, convulsiona su mente, porque se siente vocero portador de los fenómenos naturales. Sin embargo, no es la naturaleza, sino los propios hombres los que engendran la crueldad, la estupidez y el absurdo de la condición humana..
Otro vasallo, el consejero del reino Gloucester, a su vez vive un drama simétrico al de Lear, ya que su hijo no legítimo Edmond, lo convence con patrañas que destierre a Edgar, su hijo reconocido legalmente. Entonces éste se convierte en un mendigo ermitaño y termina encontrándose en una choza del desierto con Lear, el bufón y el duque de Kent. .
Estalla la guerra civil con su inexorable secuencia trágica y sin posibilidad de detenerla. .
Gloucester parte en busca de Lear para pedirle que se reúna con el rey de Francia. A la vuelta es sometido a un interrogatorio por Regan, su esposo Cornwall y, furiosos le arrancan los ojos. .
El simbolismo de la ceguera: se puede ver el mundo sin verlo. Pero sin ojos se puede ver la marcha del mundo.
Uno dice: “¡Qué mundo! Un loco conduciendo a un ciego”.
Lear: “No puedes ver nuestro camino”.
Gloucester: “No sigo camino alguno. No necesito de ojos, tropecé cuando veía”
Lear: “Los humanos somos moscas, pero los dioses nos cortan las alas”..
Un sirviente defiende a Gloucester y mata a Cornwall, dejando viuda a Regan, quien luego intentará ganarse para sí a Edmond. .
Se desatan las intrigas y las peleas salvajes entre todo el reino y mientras esto ocurre un soldado comunica que Goneril había envenenado a su propia hermana Regan, y luego se había dado muerte ella misma. .
Cordelia, quien manifiesta un amor capaz de redimir el mal por el bien, vuelve con un ejército francés para rescatar a su padre, pero es ahorcada por orden de Edmond, quien a su vez es muerto por Edgar.
El mal no se destruye a sí mismo..
El bufón, leal, acompaña a Lear hasta sus últimos momentos, pero lo incrimina constantemente. Le dice: “¡Cuánto te pareces a tus hijas malas! ¡Ellas me azotan por decir la verdad, y tú me quieres azotar porque miento! Y a veces me azotan porque guardo silencio. No me gusta nada ser bufón, pero menos me gustaría estar en tu lugar. Mordisqueaste el sentido común por ambos lados y no dejaste nada en el medio”. .
El bufón no padece de las presiones de la ambición o la venganza. Asume la libertad de decir lo que quiere. Le señala a Lear la insensatez de su repudio a Cordelia. .
Ese bufón que aparece y desaparece sin que se sepa bien por qué, es uno de los personajes más enigmáticos. No tiene como Sancho Panza rusticidad en las manos, ni pretende gobernar reinos imaginarios, sólo se limita a hablar. Como Sócrates. Como el coro griego. Le dice: “Eres un falso juez”..
Tal vez, el bufón sea la conciencia crítica del propio Lear, que intenta bajar del pedestal para comenzar un reencuentro consigo mismo..
El rey sin trono y miserable, dice: “Cubre con oro el crimen y la palabra de la justicia se romperá. Ponte harapos y la atravesarás con una escasa navaja”. .
Lear, tardíamente, intenta revertir el uso de la palabra retórica como mecanismo desvirtuador de la realidad. Conoce en su pasado la corrupción del lenguaje, convertido por el poder en un instrumento de astucia y persuasión falaz, más que en un vehículo de verdad. Los perversos de Shakespeare no sólo hacen mal, sino que se valen de un convincente talento retórico que intenta crear un mundo de sospechas, conspiración y espionaje..
Lear se arrepiente. Crece en él el enigma de la lucidez final: “No existen pecadores. Yo los absolveré a todos”. .
En efecto, el que observa, se lleva la impresión de que en un mundo miserable, no puede haber pecados menores. Y donde TODO es pecado, el pecado no existe. .
Lear lleva en sus brazos el cadáver de Cordelia y, ante todos, llora por sus penas, se arrepiente. Azotado por la locura y el dolor, finalmente atraviesa las arenas sombrías del destierro hacia su reparadora muerte..
“Quítame las botas… Desabróchame aquí…”
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Juan Disante
Argentina
Invierno / 2009
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"El rey Lear" se estrena el 18 de Julio en el Nuevo Teatro Apolo, dirigida por Rubén Szuchmacher y con el siguiente elenco: Alfredo Alcón, María Zambelli, Joaquín Furriel, Juan Gil Navarro, Roberto Carnaghi.
Estreno: 18 de julio en el Nuevo Teatro Apolo. Av. Corrientes 1372, Buenos Aires, Argentina.

martes, 7 de julio de 2009

NADA

El universo cae
sobre las mortajas pálidas
nunca ruborosas.
La felicidad efímera
escapa de las manos
vueltas ya temblorosas.
Nada luce con la brillantez mentirosa
de otrora.
Mariposas, libélulas
gusanos perversos
sobreviven.
Sólo yo espero el final triste.

“No creo que la muerte mejore las personas”
J.L.Borges

martes, 30 de junio de 2009

GOLPE A GOLPE


Sofía, medio baja, medio gorda, medio linda, trabajaba en un taller de costura. No tenía más estudios que los primarios. En su hogar no habían habido otras posibilidades. Su papá, día a día en una fábrica de automóviles y la mamá cuidaba chicos y a los inconvenientes se sumaba que vivía lejos de la escuela.
De grandes sueños, ideales, priorizaba hacer el secundario y casi una utopia, estudiar veterinaria. Apasionada por los animales, cualquier nota que encontraba en un diario o revista, la acompañaba hasta la cama.
Asesorados por el primo Horacio se mudaron de barrio, más cerca de la fábrica de automóviles.
La nueva casa era confortable. El alquiler algo caro. Sólo faltaba pintura. Se encargaron de hermosearla.
El día de la mudanza fue una fiesta ubicar los muebles, vajilla y ropas. La embargó de ensueños el observar los tilos de la vereda y las enredaderas perfumadas de las casas vecinas. Sofía presintió que ésta era la puerta abierta a sus sueños.
Al mes de la mudanza, cuando la noche se bañaba de calidez y perfumes, golpes pequeños y contínuos sonaron en la pared del baño. Prestó atención hasta que callaron.
Los golpes se repitieron la noche siguiente. Por la mañana, al salir para el taller, un joven la miraba desde la puerta vecina. La inquietó. Reconoció de inmediato que era lindo.
Los golpes esa noche retornaron y al día siguiente, el muchacho le sonrió. Ella se ruborizó y esbozó una sonrisa.
Todas las noches y las mañanas se repetían los golpes y las sonrisas. Y fueron habituales.
Sofía le confesó a Estela, su compañera del taller lo de los golpes y las sonrisas y ésta no pudo más que opinar que seguramente el muchacho estaba interesado en ella.
Una mañana él se presentó como Esteban y la acompañó al colectivo. De ahí en más, un noviazgo y proyectos de matrimonio.
Sofía pensaba en una boda en la mayor sencillez. Esteban le propuso una fiesta importante, le mostró un chalet que había señado para ellos y le habló del viaje que harían luego de casados. La instó a que eligiera el lugar que prefiriera.
A Sofía se le cumplían los sueños. Esteban estaba dispuesto a agradarla en todo y cumplir con todos sus deseos.
Se hizo el casamiento, viajaron a Mar del Plata y en un atardecer en que la costa estaba espléndida como nunca, sentada en la arena recordó los golpes en la pared del baño.. Le contó cuánto fantaseó, con la seguridad de su interés por ella, de cómo le sonrió aquella inolvidable mañana y su aceptación de inmediato.
Él con una carcajada la abrazó con ternura – Sofía, me costó un mes encontrar el dinero que mi abuelo dejó para mí en las paredes que daban a tu baño. ¿Tuve suerte, no? Los encontré a los dos, al dinero y a vos

sábado, 13 de junio de 2009

NEGRITUD

Noche cerrada y en el mundo el miedo que de a poco se apoderaba de él y se instalaba como el océano por las noches en las playas de Sudáfrica .
Sus párpados, bultos de carne rojinegra nunca descansaban. Debía velar por Paty, Gracy y Rose. Las tres mujeres de su vida.
En el silencio nocturno, en quietud, con los mosquitos y los escarabajos que jugaban a vivir, él debía cuidarlas de los mínimos ruidos. Del silencio.
De día, el verdor de los árboles en lugar de brindarle su policromía sólo lo cubrían en oquedad intrincada y lo llenaban de temor. Nel trataba de no padecerlo.
Pero era en las noches en las que en ese profundo silencio podrían surgir los ataques, los golpes, insultos, vejaciones, la destrucción y la muerte en la más tenebrosa intrusión de la vida humana. Hasta estos momentos habían salvado el pellejo. ¿Cuándo sería el fin? Se preguntaba Nel
En seguida del oprobioso trabajo del día, Paty regresaba de servir a los señores y hacían los cuatro una cena frugal, se acostaban las niñas y Nel, sentado en la veranda de la vivienda precaria, monologaba.
Eran diálogos con su yo, inmerso en disquisiciones acerca del por qué. No eran quejas. Nel argumentaba, buscaba respuestas ¿Por qué? ¿por qué era negro? ¿por qué el mal trato? ¡Por qué el mal trato! Si los negros eran tantos ¿por qué y cómo no salían de la sumisión de los otros pocos?
Al tiempo ya no hablaba en soledad, comenzó a trasmitir sus preguntas, sus palabras. Primero en su hogar, más tarde a sus pares y luego a toda la negritud que lo escuchaba. Sus términos exactos, dignos de “Madiba”, “Makulu” (abuelo), es decir Nelson Mandela, pululaban como reguero entre los negros y cada vez tomaba más fuerza, cuerpo y coraje. Sentía las palabras de Mandela, su héroe, “…Durante toda mi vida me he dedicado a la lucha del pueblo africano…”
Al mismo tiempo el poderoso hombre blanco del lugar, lo divisó, lo marcó y fue pronto objeto de más castigos.
Él no bajaba jamás su cabeza apolínea. Sus respuestas puntuales de certera rapidez causaban al vil, irritación y furor.
Los blancos no perdonaban a un negro contestatario.
Padeció cada día más hasta llegar a la reclusión de por vida, por una acusación banal e injusta. En la prisión, como Madiba, siguió atesorando seguidores de ojos dolidos de pena y muerte, a la espera de la nada.
Supe de él en forma casual tras un accidente del avión en que volvía a mi ciudad y allí en Sudáfrica, por medio de amigos me contacté en la cárcel de Rivonia.
Pocas palabras salieron de la boca del hombre. Se acercó a saludarme con correccón, sin servilismo. Mas bien lo hizo con arrogancia propia del orgullo negro.
Ya en mi ciudad, me enteré que el apartheid en Sudáfrica, había sido vencido en las elecciones. Nel, hombres, mujeres, niños, ya electo Mandela que había ganado con el 80% de los votos, aquellos encarcelados sin ley protectora, mal alimentados, en estado límite de indigencia, volvieron a sus hogares.
En una de esas tardes, pasados los años, con cierta paz, Gracy y Rose de novios y Paty que no lo esperó y con nueva pareja, Nel elucubraba. Había perdido su amor, el aleteo de sus pestañas que no se distinguían ni siquiera de día, tan negras ellas, que lo acariciaban con calor. Se encontraba despojado de su calor ardiente, igual de fuerte como el sol que inflamaba sobre su espalda en cada hachazo al cortar leña. No podía olvidar el susurro de su voz pastosa, que en días sublimes saboreó como dulce para un niño.
Hacía calor. Salió hacia el mar en busca de recuerdos y lo vio, al causante de sus penurias, al que se había ensañado con él tantos años, al poderoso hombre blanco.
Todas las tardes volvía a la playa, acercándose más y más al verdugo. Ese fantasma real, ahora con su muy blanco, otrora amarillo y él con sus motas también encanecidas. Lo observaba. Sentado de espaldas frente al inconmensurable Índico, disfrutaba del azul celeste, dorándose al sol. Nel colocaba sus manos detrás de su espalda aún no vencida y dilucidaba ¿ pongo mis manos alrededor de su cuello y doy fin a mi tortura? ¿ acabo con este despreciable que todavía goza de la vida?
La tarde africana era rigurosa. Entre su verdugo y él la voz de Mandela se hizo oír, llegada de no supo dónde “…Mi lucha es la lucha por la armonía e igualdad entre blancos y negros. Vivo para realizarlo…”
Nel volvió en paz a besar sus hijas. En paz para siempre.

¡ UF! ¡TANTO CANSANCIO !


Tenía tanto cansancio y era tan joven!
La escuela primaria había sido un fastidio. Levantarse temprano todos los días, las maestras, los deberes, los recreos que le quedaban cortos. Más tarde el secundario, con mamá y papá con sus recomendaciones de madrugar para no llegar tarde, los profesores que no le gustó ni uno.
Descubrió que el Comercial y los números no eran lo suyo y menos el trabajo de oficina que consiguió, así como su jefe.
Estaba harta.
Tuvo una o dos conversaciones con sus padres que la alentaban siempre y para ella eran presiones soslayadas.
Conoció a Diego y creyó, creyó que la relación la salvaría de la rutina que la agobiaba desde el Jardín de Infantes.
Y se casó. Con Diego. Y siguió con su descontento, su fastidio, hasta que nació su bebé. Su bebé del que le molestaba su llanto, los cambios de pañales, las noches sin dormir.
¡Tenía tanto cansancio!!
La noche que descubrió sentada en la cocina, mirando la mamadera que preparaba para Damián, hermoso príncipito de labios gordezuelos, descubrió que había pasado su primera juventud con quejas interminables.
Se sentó y lloró, lloró deseando volver al Jardín de Infantes. Y no pudo.

jueves, 11 de junio de 2009

Vuelvo a mi blog, mientras me repongo de un accidente medianamente importante, que tuvimos de vuelta de Córdoba tras el V Encuentro en Bialet Massé.
Les agradezco, amigas y amigos todo el afecto que recibimos María Luisa y yo, debido a ello.
INOLVIDABLE
Nos encontramos para ir al teatro. Tenía las entradas desde cuando al pasar por la puerta del San Martín, Alcón, desde un póster me miraba fijamente y como de costumbre, ante él, quedé en éxtasis profundo.
El día del estreno, ése era el día fijado, llegamos con el tiempo justo.
¡Qué puedo decir de la velada!
Alcón desde el escenario me miraba. Sentí sus ojos clavados en los míos. En un momento me abrazó, susurró a mi oído” me zambullo en tus ojos café suave y ardo en el fuego de tu mirada…” y yo impávida escuchaba absorbiendo los versos de Salvador Verzzi.
Cuando me besó apreté las pestañas, las acomodé perfectamente, cosa de no perder ni un centésimo del vibrar de sus ojos y también los labios para que la magia no escapara.
Yo, solamente yo fui la elegida. ¡ Lo había soñado tantas veces!
Después del beso no pensé más. No supe de qué trató la obra, tampoco presté atención en si había otros actores en escena. Cuando Alfredo actúa, su entorno no existe para mí. Mil aplausos interrumpieron el hechizo que me envolvía y en ese instante, Lidia me tomó del brazo aún sin levantarnos del asiento de la primera fila y me espetó - ¿Viste cómo se lo ve de viejo?
Me enojó. Airada le solté – ¡ a él no se le notan los años!. Apartir de ahí entré en el silencio de los cementerios.
Me dije que con Lidia no saldría más. Era pura envidia. A ella no la había besado Alfredo por eso destilaba veneno.
Sugirió un café en la esquina, en Paraná y Corrientes y acepté para tomar una aspirina. Esta Lidia había arruinado mi velada.
Nos acomodamos en la mesa que quedaba libre, cerca de la escalera que baja a los baños.. Un té para ella y un cortado para mí, cara de perro enojado.
Ella oteaba la confitería..
- Gloria, cuchicheó, en la mesa de al lado está la Duffou, a ella no se le pasan los años.¡Qué bien está, tan fina!
- ¿ No?¿creés que sólo a nosotras se nos pasa la vida? Está grande.
- Gloria, cerca de la puerta, al lado de la ventana está Bettiana Blum, toda de negro.¡Qué elegante! ¡Qué linda!
- Bah! puro arreglo, muy producida. Pensé qué Cholula era Lidia. Para sacarla de ese enamoramiento de la farándula le pedí me acompañara al baño.
Bajamos la escalera con lentitud, porque suelo pisar mal, no sé por qué no levanto los pies correctamente. La seguí detrás y ella continuaba su cantilena de la hermosura de la Blum.
En el penúltimo escalón perdí el pie. Quedé en el piso como una tortuga.. Oí a Lidia que decía - ¿me ayuda por favor?, sola no puedo.
Dos brazos fuertes me levantaron y una vos intensa decía…no te rindas… (¿Benedetti? al tiempo que dos ojos espléndidos, faroles en la noche se hundían en los míos y - ¿se lastimó? ¿le duele algo?
Me deshice en añicos. Alfredo, Alfredo Alcón recogió del suelo mis pedazos, mi arrobamiento y mi pudor.
-

viernes, 1 de mayo de 2009

PARA MAPUYEN

Este texto que escribo, es para vos, amiga Mapuyen. Evidentemente tenemos la misma admiración por semejante Hombre

Cuando de pronto viene a nuestras manos, libros leídos en otras épocas y advierte la grandeza del escritor, poeta, pensador que fue Raúl Scalabrini Ortiz, no queda más que el silencio.
Ante un patriota con banderas enalzadas hacia la dignidad del hombre, es bien cierto que hace falta un minuto de silencio por su prematura pérdida y por su pensamiento lúcido.

El siguiente aviso fue puesto por el insigne hombre en el diario La Prensa, cuando por razones propias a su pensamiento riguroso ante la justicia, había quedado sin trabajo.

“'Caballero argentino, casado de 44 años, con amplias relaciones, estudios universitarios, técnicos, una vasta cultura general, científica, literaria y filosófico, con experiencia general y profunda de nuestro ambiente económico y político, ex redactor de los principales diarios, autor de varios libros premiados y de investigaciones, aceptaría dirección, administración o consulta de empresa argentina, en planta o en proyecto, en los órdenes de la industria, comercial o agrario. Dirigirse a Raúl Scalabrini Ortiz, calle Vergara 355- Vicente López”.

Los datos del aviso eran correctos. Estudios Terciarios: agrimensor. Había trabajado en los principales diarios y revistas La Nación, El Diario de Láinez, Noticias Gráficas, El Mundo, El Hogar, Martín Fierro, La Gaceta del Sur.

AGRADECIMIENTO PARA EL PROTAGONISTA DE LA SOLEDAD

La base de tu historia era tu sueño
Y este choque de luces te envuelve.
Nada más que rutina y lenta muerte
es tu presencia sin tu imaginación.
Sé que los otros mundos se construyen
con la dura piedra y el tajante acero.
El tuyo es de carne y deseo del hombre,
Mundo sin nada que la nada vence.
El espíritu del hombre es el hombre
disuelto en el camino de los años.
Hoy te siento arquitecto de la vida,
forjador de un extremo de los hechos
en que el nombre de un Dios se perfecciona.
Tú te alzas como un humo de las cosas.
Como el humo imaginas en el aire.
Asciendes sin saberlo, como el humo.
Como el humo te quedas para siempre.
Tan solo aire y aroma del espíritu
te quiero, hombre sin paz que aquí te quedas
entre imágenes asido, leve y bueno,
con tu dolor perdido entre las calles.
No hice nada más que oírte y comprenderte.
De tu humilde grandeza soy su rastro.

jueves, 30 de abril de 2009



CURRICULUM

El cuento es muy sencillo
usted nace en su tiempo
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
y el temerario insecto
que será pisoteado
posr su zapato nuevo

usted sufre de veras
reclama por comida
y por deber ajeno
o acaso por rutina
llora limpio de culpas
benditas o malditas
hasta que llega el sueño
y lo descalifica
usted se trasfigura
ama casi hasta el colmo
logra sentirse eterno
de tanto y tanto asombro
pero las esperanzas
no llegan al otoño
y el corazón profeta
se convierte en escombros

usted por fin aprende
y usa lo aprendido
para saber que el mundo
es como un laberinto
en sus momentos claves
infierno o paraíso
amor o desamparo
y siempre siempre un lío
usted madura y busca
las señas del presente
los ritos del pasado
y hasta el futuro en cierne
quizá se ha vuelto sabio
irremediablemente
y cuando nada falta
entonces usted muere.
Mario Benedetti
En su honor dejo uno de sus poemas y una respuesta suya a una pregunta
El hombre tiene infiernos interiores ¿cuáles?
El odio. Ahí están sus hogueras


jueves, 23 de abril de 2009

JUAN MARSÉ Este barcelonés nace en 1933, apenas me lleva 4 meses el escritor, que se cría en Tarragona con sus abuelos Jaume del Domenys y Arboc fel Penedés, tan cerca de mis abuelos , de Figueres.
Yo trato de escribir, él escribe, pequeña diferencia.
Desde su "Arcimea" no ha dejado las letras ,en la forma que lo distingue.
Hoy, 23 de abril de 2009 en el Día del Libro obtiene el premio más importante de las letras españolas, ganado el año anterior por otro grande , Juan Gelman
En dinero, es importante. Creo que este galardón lo lleva bien ganado el autor de tanto genio, el de "Si te dicen que caí"...que quedó grabado en mí, ya porque es exraído del himno de la Falange ( deleznable) y por esa cualidad de estar inmersa en un mundo que lo aleja de la realidad.
..."revivió en la cenagosa profundidad del pantano de sus ojos abiertos un barrio de solares ruinosos y tronchados geranios cruzado de punta a punta por silbidos de afilador..."
Este año, se ha impuesto a elegidos como Ana María Matute y Caballero Bonald.
Desde Buenos Aires, lejana Suramérica, desde mi blog, humilde y a la vez pretencioso, como piedrecillas del fondo de un riacho, se alza mi voz para felicitar a este grande catalán de la literatura mundial.
Sonia Figueras

lunes, 20 de abril de 2009

PREGUNTAS MOLESTAS









En la pared blanca tan nívea, tan blanca, el cuadro se enseñoreaba. Diríase que comandaba el espacio. Los demás desaparecían.
El rojo fulgurante surgía de la tela que el verde pistacho no lograba aplacar y en medio de ellos el naranja de los naranjales en su mayor esplendor, iluminaba hasta la ceguera.
Debajo, las iniciales M.G. desaparecían en el fondo negro y al costado, en la pared, el título, Invasión.
Ella, absorta, no desviaba su mirada en tanto desde un ángulo de la sala el hombre no dejaba de observar las dos obras de arte, la belleza de la mujer y la pintura. Su postura contra la pared, exultante.
Todas las mañanas se repetía la escena. La bella mujer en admiración por el cuadro y el hombre en expectación constante.
Hasta la mañana en que ella no fue a la galería y el hombre empezó a indagar.
La primera vez me encaró, a mí, ¡que soy el encargado de las salas 1 y 2!, desviando su mirada recelosa e inquiriendo por los horarios de la galería.
La segunda mañana, soleada, se interesó por varias obras.
Al día siguiente hablamos de Invasión. Quiso saber si estaba a la venta y cuánto costaba.
Me molestó su pregunta porque nunca me gustó, jamás, hablar de precios. Estas obras no tienen precio. Son obras maestras.. .y menos las de mis salas.
Ayer lo maté. El maldito había encontrado en el sótano el cadáver de la mujer.
No sé por qué M.G. tuvo que bajar al sótano.

domingo, 19 de abril de 2009

EL PORTÓN








La realidad la traicionaba. Sus ensueños siempre.
Pasaba las tardes viéndolas decrecer con pausa y sometidas a la sombras que se adueñaban de ella, argumentaba cotidianamente con la posibilidad constante. No más que posibilidad. Acuciante.
Las tardes terminaban, e indefectiblemente sobrevenía la noche y “había que entrar”. ¡Cómo iba a escapar! Estaba el portón infranqueable, los Pedros, las verjas.
La tarde en que al acecho del punto exacto del cruce con la profunda sombra, intentó.
Se quitó las zapatillas. Con los pies lastimados, frágiles, desnudos, corrió por el césped. En un abrir y cerrar de ojos acometió contra el portón. Sólo faltaba treparlo. Lo tenía estudiado.
Ya estaba, un poco más, se decía, un poco más.
Los perros rasgaron con sus filos la piel indefensa hasta el despellejo. Tironeó fuerte. Se desasió y ya arriba, desde lo alto, saltó.
Agachada, escondida entre las matas, oyó cómo la buscaban con los perros. ¡Ésas voces marciales!
Corrió, voló, no tenía cuerpo, no tenía alma, no tenía dolor.
¿Adónde voy? ¡Qué lejos! ¿Dónde estoy?
Un jardín cuidado, una puerta con campanitas ¿Navidad?
Debió tener un aspecto desastroso, venida de ultratumba…y…sí, venía de ahí…
Pares de ojos la impactaron. Silencio.
Una mano tomó la suya.
- Delia ¡ estás viva!

miércoles, 8 de abril de 2009

¡Cuántos, tantos años han pasado! He perdido la cuenta mas no el recuerdo.
¡Tanto para recordar!
¡Tanto para no olvidar!
Su figura, sus ojos, sus palabras, su trayectoria...
Soy del común denominador del no olvido al padre.
Pero ¿cómo dejar en el paso del tiempo sus manos acariciando las cabecitas de sus hijos o la ayuda incondicional en la escuela o su silbido al descuido, ante la adversidad.?
Llevo conmigo su temple mezcla de tierno y fuerte, vigor y blandura.
104 años cumpliría hoy y tendría la misma suavidad en su mirada.
...Uno se cree... uno se cree que jamás llegará la muerte.
Ella llegó y lo seguirá haciendo. Pero su imagen quedó y quedará por siempre en las historias y en su nombre que mientras pueda mantendré vivo.
Juan Dionisio. Juano. Nano. Bigote Estás conmigo.
FA VINT ANYS QUE DIC QUE FA VINT ANYS
QUE TINC VINT ANYS
Fa vint anys que dic que fa vint anys
que tinc vint anys
i encara tinc forca
i no tinc l ánima morta
i em sento bullir la sang.
Fa vint anys que dic que fa vint anys
que tinc vint anys
i el cor se m´embala
per un moment d´estimar
o en veure in infant plorar.
en memoria

MÚSICA EN EL OBELISCO


Anochece. La hora más brillante y luminosa se impone en Buenos Aires con las voces humanas y el ruido de motores. La luna hace su aparición no entorpecida por nubes atrevidas que suelen insinuarse. Resplandecen las luces.
Llega al Obelisco, enhiesto en el mal llamado “centro”, ése, el que distingue a la reina del Plata, el que detenta esplendor y añoranza ganada por los años. Nuevos cafés, restoranes y sin la presencia ancestral del Trust Joyero..
Solo entre el gentío que va y viene, con el gesto emitido desde su timidez primaria, estrena un deshinibido ritual. Como por arte de magia, desnudo ante el mundo, ataca con la armónica cantando la libertad… …“Creo en la vida”… Pareciera que el mundo se detiene. La palabra Libertad resuena en medio del fraseo de la armónica y el rasguido de la guitarra, Le sucede un toque cantando al amor con la guitarra virtuosa blandida como trofeo y aparce una pandereta del luthier que la marca cuando entona…quién soy yo…
No mira, no escucha nada que no sea su voz. Entre el improvisado público una cámara lo filma. Él ya no se arredra. Admitió su verdadera desnudez. Los que pasan a su vera, uno, dos, hacen ahora muchedumbre de ojos y oídos absortos, conquistados por quién no saben de dónde ha venido. Los aplausos sobrevienen, el canto se agiganta, cubren los ruidos callejeros hasta acallarlos y reina el silencio.
Los dedos ágiles acarician las cuerdas, la voz templada ha logrado silenciar el vocinglerío y el porte elegante del artista cautiva a la audiencia inesperada.
Termina el concierto, mientras prosigue el deambular de las gentes. Queda el Obelisco, sin su Trust Joyero a la espera de otro personaje.
Ella, desde un lugar lo observa al descuido (¿otro más? se dice)…le atrae el músico, el hombre. Zizzaguea hasta él, sin palabras enfunda la guitarra, levanta sus ojos, y sus oídos se regalan con una alegre música, ¿vamos por un café?

jueves, 2 de abril de 2009

Juan Lopez y John WardLes tocó en suerte una época extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote. El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte. Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel. Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen. El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.
Jorge Luis Borges
Concreto, perfecto, digno de la pluma de Borges y caro a mis sentimientos más profundos: el verso y él

31 de marzo de 2009



RAÚL RICARDO ALFONSÍN
Puedo decir que se fue un hombre honesto

viernes, 27 de marzo de 2009

POR QUÉ

Por qué
me cansa el aire,
las flores que no huelen
los días sin lunas ni soles,
el silencio el ruido
las caricias y los besos
que se dan,
que no me das.
No sé por qué.
¿No sé por qué?

jueves, 26 de marzo de 2009

25 de marzo de 2009


La tecnología, ciencia mayor de la actualidad en que hoy estoy inmersa, aunque trate de hacer buena letra, me cobró una factura, ante tantas osadías, y recién hoy puedo escribir.
Hermosa como siempre, alfombra más verde que nunca, moteada de rojo. Al fondo, La Rosada.
Hasta allí llegan. Esperadas con amor, con emoción.. Llegan. por el camino no indicado. – vengan por el Cabildo, dice la voz bronca, exultante, eufórica, con cariño. Suelta su juventud al aire, - por los cables, aclara, por favor hacia la derecha, insiste…y entran por la izquierda.. y la voz se rió benévola.
Son las mismas, pero cambiadas.
Los años nos cambian. Los dolores, más. Y por primera vez hablan. Leen en voz alta. Las que hacen más de 30 años fueron escuchadas y burladas.
Hoy están allí, como todos los 24 de marzo, pero sobre el escenario, a la vista, hasta oír sus respiraciones. La fuerza hecha mujer, manos alas de golondrinas, los pañuelos blancos buscan el cielo.
Abarcan el espacio y borran las edades. Son muchachas de palabras firmes, paciencia ejercida en negativas constantes, carentes de venganza por sobre la violencia.
Mujeres de ejemplo. Mujeres.
Y hay un hombre, mensajero de vigor, lucha, fibra, paz.
Entonces el ahogo se precipita en los miles de ojos contenidos que brillan y el aplauso y la embriaguez se multiplican.
Los colores, los cantos, los redoblantes, la danza, inundan la Avenida de Mayo y parece fiesta.
Y lo es. Expresarse en libertad siempre es fiesta.
Aunque en el festejo haya lágimas y se muerdan los labios.



miércoles, 18 de marzo de 2009


NO TENGO PARAGUAS
No tengo paraguas
Se larga la lluvia cada 5 ó 6 minutos. En realidad es llovizna. Moja mis cabellos ralos y finos, hilachas que dejó el tiempo y a poco estaré como lamida por un gato.
Espero la hora de mi cita, me cobijo bajo el alero de un departamento que insiste en alcanzar el cielo encapotado y decido quedarme.
Pasan a mi lado, un bastón que guía un par de piernas dudosas esquivando baldosas, un chico con la gorra al revés, visera atrás, ¿cosa de que no se le reconozca?. No, el modo de pertenecer, y tras ellos una mujer sobrepàsada de peso, joven. De una mano unos ojitos negros, rapado él, delantal a cuadritos, mochila con el hombre araña que me mira, zapatillas empapadas y mirada de qué me importa el mundo, yo me mojo. De la otra mano, una correa y un cuzco lanudo.
Ella monologa ¿pero qué te pasa hoy? ¿ no querés caminar? ¡perezoso! ¡estoy cansada!
Se van alejando ya. Lo mira.
El perro no contestó.

domingo, 8 de marzo de 2009

LA COMISIÓN DIRECTIVA DEL CLUB DE AMIGOS DEL PATÍBULO
Lo que transcribo no es de mi autoría, pertenece a Ricardo Ragendorfer columnista del semanario "Miradas al Sur ".

El asunto se podría liquidar con la siguiente pregunta:
"Si el asesinato es un crimen, ¿por qué bárbara y estúpida inconsciencia se lo castiga con un crimen semejante?". La frase fue escrita nada menos que por El Marqués de Sade en el libro La Filosofía del tocador ( 17905). Sin embargo, su potencia conceptual no fue suficiente para resolver el aspecto teórico de la custión: 214 años después, en un país muy alejado de la Revolución Francesa, una diva local sacudiría la conciencia pública con su ya famosa máxima"El que mata debe morir".
Susana Giménez pronunció esas cinco palabras tras enterarse del homicidio de su florista personal, Gustavo Lanzavecchia, quien en el atardecer del 27 de febrero fue hallado sin vida en su casa de Lomas del Mirador, flotando en una pileta, en cuclillas, boca abajo y con una sunga como única prenda. Ello bastó para que la animadora televisiva desgranara su propia hipótesis del hecho: un asalto con epílogo fatal, en el que los presuntos malvivientes habrían acudido al domicilio de la víctima atraídos por un no menos presunto aviso clasificado. Seguidamente, fustigó con singular dureza la lucha por los derechos humanos, además de exigir cárcel para los menores.
En resumidas cuentas, la ex pareja de Carlos Monzón - para quien, por cierto no reclamó la pena capital luego de la violenta muerte de Alicia Muñiz - daba por sentado que lo ocurrido era otra manifestación del flagelo que más aterra a los argentinos : la inseguridad.
Pero la pesquisa no tardaría en derrumbar esa creencia, dado que dicho crimen fue el corolario de una desafortunada fiesta íntima convocada por el propio Lanzavecchia. Y el principal acusado, Roberto Leiva, lejos de ser un pibe chorro bajo los efectos del paco, era exactamente lo opuesto; es decir un profesional de la seguridad : hasta hace unos días trabajaba como vigilador en la agencia Vicus, una de las más afamadas del ramo. Pero aquellos detalles pasaron a segundo plano.. En cambio, quedaría instalada la idea que es factible combatir el delito con la muerte.
Semejante parecer fue rápidamente avalado por otros expertos en el tema; entre ellos, Moria Casán, Gerardo Sofovich y Guillermo Francella, quienes se expresaron en similares términos. pero sorprendería la postura del cantante Cacho Castaña quien dijo : "El pueblo no tiene armas, hay que sacar el Ejército a la calle y se termina todo". No menos virulentas fueron las palabras de Sandro, "El que diga que Susana estuvo mal, que se corte un dedo de la mano". Y con esa tónica ablacionista, el actor de Los exitosos Pells, Mike Amigorena, planteó una leve discrepancia: "Me parece que matar al que mata no es lo más acertado. Sería poner un parche. Ahora, que el que mate pierda un miembro, no estaría mal. Si roba, le cortan un dedo. Si vuelve a robar, le sacan otro. Así habría conducta. Pero para que eso se sostenga hace falta disciplina". Y siguen las adhesiones.
En tanto, la sexagenaria diva creyó oportuno formular una aclaración y, tras remarcar su condición de católica, sostuvo: "No quiero la pena de muerte. Para mí, el que mata tiene que morir, pero eso no es la pena de muerte".
¿Qué habrá querido decir? ¿Acaso que los homicidas tengan un fallecimiento natural? ¿O tal vez se haya referido a otra variante de muerte que no necesariamente implique una condena suscripta por un juez? Pero Susana dejó ese misterio picando, y añadió "Hay mucha gente que piensa como yo".
En ello quizás tenga razón. Ya se sabe que en Argentina la muerte extrajudicial - además de tener toda clase de paridarios - cuenta con una vasta tradición.
Más allá de los 30 mil desaparecidos durante la dictadura, las 2.500 personas asesinadas entre 1983 y 2009 en caso de gatillo fácil son una muestra palmaria de ello. Y que tal cosecha no es fruto de una ominosa suma de errores o malentendidos sino el resultado de una verdadera limpieza social.
... este es un fragmento, como expresé, del artículo mencionado y me cabe también agregar una síntesis de la opinión del Fiscal de la Unidad de Asistencia para DD.HH. Félix Croux, en el mismo semanario:
..."estupideces de los derechos humanos"....¿Cuál será, entonces la sensatez que propone( la diva que cree en los dinosaurios vivos), ¿investigar apretando? Todos los que descalifican los derechos humanos no nos aclaran cuál es su propuesta, no nos participan de la profundidad de su degradación moral. Definen su doctrina por la negativa, vagamente y con desdén:" no nos vengan con eso de los derechos humanos". ASESINAR EN CONTRA DEL ASESINATO. TORTURA EN NOMBRE DE LA VIDA Y LA LIBERTAD.
Hay en la Argentina centenares de miles de indignadas víctimas de la violencia más atroz, víctimas del poder de la mayoría, con tanto o más derecho a estallar que la diva: Las Abuelas y Las Madres de Plaza de Mayo, Las Madres del Dolor y de los chicos de Malvinas; los Hijos de los Desaparecidos y asesinados. Sin cámaras ni movileros complacientes, saben que ninguna palabra es inocente y siempre hay alguien dispuesto a pedirles cuentas por lo que no han dicho. Ellos piden justicia; la diva pide sangre"...
Yo tengo poquísimo que agregar a palabras tan perfectamente expresadas.
Sólo sé que debe ser terrible asesinar como el asesino, ser igual que el torturador, emparejarse con el abusador.
Les dejo a ellos las palabras precisas.

martes, 3 de febrero de 2009

MULTITUD ORGANIZADA

Son muchas, son miles, millones, billones. En un grupo de miles hay una sola mamá que vive como una verdadera reina para seguir engendrando, y resurgen otras mamás y así en el tiempo y sucesivamente. ¡Son tan organizadas, tan perfectas, tan feministas, tan femeninas! Están en todos lados. Se comunican y trasladan por el mundo entero. Conforman una institución universal. Saben de pasadizos secretos, de subterráneos inimaginables, conocen de construcción, de alimentación, proveeduría, y por supuesto al dedillo, de ecología ambiental, pues distinguen perfectamente la basura de la que no lo es.
También son expertas en la defensa, el ataque y al tanto del cuidado de las otras. En un orden exacto cada componente de su grupo, tiene su misión a cumplir.
Queda claro que con excelencia nos han superado y rodeado con su sabiduría científica ya que conocen tanto la materia Química.
Dan envidia y admiración. ¿Cómo sería parecernos a ellas? ¿Constituiríamos un nuevo planeta muy bien establecido, feminista y femenina a ultranza como ellas, con pocas madres y cantidad exuberante de hijos? Deberíamos implementar un sistema de educación casi rígido.
Por supuesto con una pléyade de mujeres más activas, mucho más, y prolíficas extremadamente.
Sería oportuno para ello estudiar el sistema con dedicación para llevarlo a la práctica. Podría dar resultado.
Yo no me prendo en el intento.
En este momento las cazadoras, (¿las nombré?), se comunican con las del nivel de abajo y están dejando sin una hoja a mi hermoso tilo, llevándoselas una por una.

viernes, 30 de enero de 2009


SILENCIO

Las palabras no existen, no fluyen. Se han ido cada una de sus letras. Ni siquiera demuestran que una vez han sido. El vacío se apodera del intento, los sentidos se nublan, la mente se oscurece, no piensa.
Entonces aparece el enemigo, el papel en blanco y la impotencia acarrea estasis, tal cual cuando la sangre se detiene y el corazón no late.
Apenas aparece un mínimo esbozo de querer, pero la lucha se instala y gana el mutismo total.
Favorecido vence el silencio y el papel queda sin mácula.
Estado que me han contado sucede algunas veces y a algunos seres.

miércoles, 28 de enero de 2009






Carta a Juan Francisco

Carta a un niño amado
¿Cómo agradecerte nieto querido tu delicadeza de alcanzarme un desayuno, cuando me quedé dormida tras una noche de insomnio de los dos?
Hubieron dos hombres en mi vida que lo hicieron mientras estuve junto a ellos, mi padre y mi esposo. Y ahora aparecen tus manos con una bandeja y llega a mi corazón el tuyo.
Gracias nieto, gracias por la ayuda que me das y tus recomendaciones.
Voy a hacerte caso.
Gracias Juano.
Tu abu

CÍRCULOS NEGROS
¿Qué hubiera pasado si esa noche la luna, moneda gigante argenteada no se transformaba en tormenta, con círculos negros en giros diablescos?
Quizás a la pobre Delfi no le aconteciera una noche interminable, indeleble infierno, si es que lo hay.
Pudo ocurrir que la Delfi se estrenara el vestidito azul que tanto le costara conseguir a fuerza de mandados para la Gran Señora, que adornara su cuello con las perlas, baratijas de la niña Mimí y se calzara con zapatos, los tan viejos pero tan lustrados que así quedaron, dale que dale
Mas la luna se fue y la tormenta arreció y ella se quedó sin su cita con el chico del almacén, el de los ojos verdes.
Desde el ventanuco de su pieza vio caer las primeras gotas al son de una ranchera y las acompañó con tristeza y sus dedos tamborileando contra el vidrio. Después sonaron cada vez más cerca como el casco de un caballo y la Delfi empezó a tener miedo. En la casa no quedaba nadie. La Señora y la Niña estaban en la Capital de veraneo.
Oyó pasos crujierntes que bajaban a su cuarto. Cada escalón que sonaba la sobrecogía más y más.
La puerta se abrió. Desde el vano, la cara del Niño sonreía maliciosamente.
¿Por qué la luna no se quedó de vigilia esa noche?